Aromaterapia de Vida - Blog

Té y un blog

Soy gran amante del té, como tú también pudieras serlo.  Talvez prefieres el café, y viniendo de Costa Rica, país cafetalero por excelencia, no me voy a oponer.   Nos iremos conociendo poco a poco, con cada entrada, no hay apuro, porque no quiero aburrirte hablándote de mi en una larga descripción.  Por ahora solo quiero que sepas que a este lugar puedes venir a este refugio a buscar mi compañía armada de tu bebida reconfortante favorita.  Yo estaré aquí, hablando sola,con mi té, esperando a que llegues de nuevo.  Tu también eres para mi un refugio y más que acompañarnos con nuestra bebida favorita, a veces ésta se convertirá en la estrella de mi charla, como es el caso el día de hoy.

Éste, como casi todos los años, te cuento que fui a mi madre patria a festejarme el cumpleaños.   Cuando voy siempre me quedo en casa de mis padres, pero aprovecho para dar una vuelta por la casa donde yo vivía con mi pareja, antes de alejarme, para recoger algunas cosas que voy anotando en una lista perpetua, cuando estoy en México, que se llama «Traer de Costa Rica».  Normalmente, conforme voy añorando algún momento o alguna cosa de mi vida pasada, saco la lista y anoto…

Esta vez mi misión fue saquear el viejo armario de tés.

Ya sé que han pasado más de 10 años y que el té como otros muchos comestibles es un artículo perecedero, pero algunos de los que tenía allá eran tés de edición limitada, piezas numeradas de colección, que estaban aún en sus latas selladas.  Adentro, bolsas metálicas de envase al vacío, de las que los ambientalistas nos aseguran que no se degradan ni ien un millón de años.  Por qué habría de perecer justo la que contiene mi preciado y valios té.

Así que con baja expectativa pero con gran motivación experimental, empaqué cuanto té pude en mi equipaje para venir a probarlos a México.   –Total, si los tengo que tirar, lo haré allá, me dije, conforme los vaya probando y confirmando que son solo polvo reseco de herbolaria marchita.

Pero hoy con cierta esperanza aún latente, puse a hervir agua y abrí el empaque.  El aroma estaba intacto.  He desarrollado tanto mi sentido del olfato en los últimos años que estoy totalmente convencida que el mejor momento para sentir este té es ahora y no 10 años antes, y como una más de esas pequeñas grandes ocasiones, en las que no celebro nada, pero hago una fiesta de cualquier cosa trivial, hoy he abierto un té cuya lata negra con letras grabadas en relieve dorado dice:  TWININGS  BUCKS FIZZ, EDICIÓN NUEVO MILENIO.

Té de Edición Limitada

Mezcla de Té del Nuevo Milenio

Bucks Fizz (o algo así como el burbujeante de Buckingham) es la forma en la que los ingleses llaman el Champagne con Jugo de Naranja.  Así que el nombre me avisa que me prepare para algo espectacular.

De pronto, nos vemos las caras, frente a frente, las hojitas secas sueltas de sabor ‘champenois’ que llegaron a Inglaterra desde China y la India, combinadas con la delicadeza de los rayos dorados de la bella y radiante en vida, flor de caléndula y yo.

El aroma una misteriosa combinación del más fragante pero delicado té negro, con inesperadas notas del aroma a humedad del champagne y decorado con pétalos color anaranjado radiante.  Este té no está nada marchito, y es así como he decidido empezar este blog, que no tiene que ver con té, sino con la vida de los aromas, la Aromaterapia de Vida.  Lejos de comenzar por el principio de una historia, está comenzando con el final de un té, de colección, que viajó por el mundo, como yo, del Oriente a Europa, a América Central, a México y a esta tetera, que esperó 17 años entrado el milenio para ser bebido y que cuando lo compré supe que sería para una ocasión especial, pero nunca me imaginé tanto.

Me entrego a mi taza y a toda mi melancolía.  Sé perfectamente diferenciarla de la tristeza.  Mi melancolía siempre es de júbilo y de orgullo por un camino recorrido.  Bien dicen los ingleses: «Lo mejor llega a quien sabe esperar.»

SoyAromas, y mi mejor Aceite Esencial para regresar de un viaje al pasado, a la melancolía, y volver al aquí y ahora a cerrar ciclos, es el Ciprés. Cualquier puerta del pasado que se abra, en cualquier momento, de alguna situación cotidiana que te evoque emociones fuertes, asegurate de dejarla cerrada, con tus aceites esenciales.  Pero antes, disfruta de tu momento, no lo bloquees.  Deja salir las emociones y si sientes ganas de llorar, gritar o bailar déjalo salir.  Luego coloca 7 gotitas de Aceite Esencial de Ciprés en tu difusor, durante 30 minutos, para restaurar tu energía y volver a tu centro. Recuerda respirar llenando tu estómago al inhalar y vaciándolo al exhalar. Gracias por estar aquí. 

Por eso SoyAromas, ¿y tú?
Cuéntame tu historia en la sección de contacto y también lee mi historia del momento en el que conocí la Aromaterapia.

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