Aromaterapia de Vida - Blog

El cuarto oscuro, souvenirs del sistema límbico

Llegábamos al consultorio del médico ortopedista y aunque la secretaria ya nos saludaba y pedía el nombre del paciente, me tuve que detener en la puerta abruptamente para aspirar con detenimiento el aroma que se sentía al entrar en ese lugar. Recomponiéndome trás el golpe de recuerdos dije:

-Huele a…. …. laboratorio de fotografía.

En realidad quería decir que olía al cuarto oscuro de mi mamá, pero no me quise ver tan chiquilina.

Esto es algo que tenía completamente olvidado. Cuando tenía aproximadamente 6 años, mi mamá estudiaba revelado fotográfico como hobbie. En una bodega de su local había construido un cuartito de plywood. Cuatro paredes sin techo. Un «cuarto oscuro» improvisado, para dar sus primeros pasos convirtiendo rollos de película fotográfica en lindas fotos. Rara vez me dejaban entrar en el cuarto oscuro.  De hecho mi hermana y yo teníamos prohibidísimo abrir su puerta. Con solo que entrara un poco de luz en aquel destechado cuarto pintado de negro, se echaría a perder el trabajo porque las fotografías se ‘velaban’.
Llegó a suceder. Por eso
con mi hermana, teníamos que conformarnos con jugar afuera, que por tratarse de una bodega de techos altos, también debía permanecer a oscuras. ¡Cómo nos divertíamosjugando en la oscuridad, con una linterna!

El aroma de los químicos del revelado no solo es inconfundible, sino además raro. Mucho más ahora en la era digital. Aún así lo identifiqué al instante.
Nos explicaron que el consultorio ortopédico contaba con un cuarto de Rayos X, en el que revelaban radiografías. 

Y claro de ahí provenían mis recuerdos.

El sentido del olfato tiene poderes que van más allá de la detección de olores.

Las personas tenemos algo llamado memoria olfativa, mediante la cual podemos asociar un aroma con un recuerdo, una persona o un momento, todo gracias a un proceso cerebral muy interesante.

La memoria humana funciona por asociación y siendo el olfato uno de nuestros sentidos más poderosos, no es extraño que creemos recuerdos ligados a ciertos aromas. A esta forma de guardar o evocar recuerdos se le llama memoria olfativa y está relacionada con el sistema límbico del cerebro.

En nuestro bulbo olfatorio es la estructura encargada de procesar la información enviada por los receptores de olores. Pero, a diferencia de otras memorias, la olfativa es más bien emocional. Un aroma puede evocar situaciones o emociones, así como también generar una sensación positiva. No es coincidencia que tiendas y restaurantes ejerzan tanta influencia en sus clientes a través de los olores.

El funcionamiento de la memoria olfativa es bastante interesante: nuestros receptores de olores, conocidos como epitelios olfatorios, ubicados en el interior de las fosas nasales, captan un estimulo olfativo y envían una señal eléctrica al bulbo olfatorio.

El bulbo olfatorio recibe esta información y la distribuye a diferentes partes del cerebro, sobre todo al sistema límbico. La amígdala de este sistema conecta ese aroma con una emoción y el hipocampo del cerebro lo relaciona con un recuerdo en la memoria. Así se forman los lazos que crean la memoria olfativa.

Las personas comenzamos a formar memorias olfativas muy temprano, incluso antes de nacer. Si un olor nos pareció agradable o positivo mientras estábamos en el útero, nos puede servir para calmarnos cuando bebés, razón por la cual los bebés reconocen el olor de su madre con facilidad.

La memoria olfativa no solo tiene el interesante rol de la emoción, sino que también nos puede proteger. Por ejemplo, al relacionar olores con cosas que nos hicieron daño, ayudándonos a evitar un peligro.

El bulbo olfatorio reconoce el olor a amoniaco, comida descompuesta, humo, etc., activando un mecanismo de defensa como respuesta, ya que los hemos asociado con una experiencia desagradable.


Finalmente me senté en la sala de espera y sin dejar de lado mi admiración por este gran regalo de vida llamado olfato, que nos acompaña y nos sorprende en cualquier lugar, que nos despoja de toda pose y glamour y nos regresa a momentos de la infancia, en los que corríamos con pantalocitos cortos y dos coletitas jugando con la luz de una linterna, mientras el doctor atendíaa mi amiga, dejé correr con toda libertad el divertido tren de los recuerdos.


Y a ti, ¿qué aromas te han sorprendido últimamente?

A lo mejor no te ha pasado nunca, pero no creerás las que yo pasé hace unos años, después de una operación quirúrgica en un hospital top de CDMX. ¡Entérate aquí!

Lugina

Aromaterapeuta integral apasionada, certificada internacionalmente por AIA y NAHA. Coach estratégico de vida y Practitioner de remedios florales de Bach certificada en Inglaterra, donde inició sus primeros estudios en el ramo holístico desde hace 19 años.  Es emprendedora de negocios digitales e inició SoyAromas en 2016, para convertir la aromaterapia en una experiencia terapéutica emocional, basada en el conocimiento científico de los aceites esenciales. Lugina ama compartir sus conocimientos, viajar, pasar tiempo con la naturaleza, generar negocios en línea, cuidarse física y mentalmente y procurar el bienestar en todas sus vertientes.  Su misión es trabajar con mujeres, brindándoles herramientas de bienestar e inculcándoles la aromaterapia como un estilo de vida, que les ayudará a tener mayor calidad en su presente, aromaterapia de vida, para verse y sentirse mejor.


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