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Aceite esencial de Árbol de té

¿Alguna vez te viste la cara al espejo y tenías tantos barros y espinillas que te dieron ganas de ni mirar?  ¡Yo si!  A mí el acné no me lo cuentan.  Yo lo he experimentado en carne propia desde la pre pubertad y puedo decir que más allá de lo doloroso que puede ser en la piel, las marcas, las cicatrices, la inflamación de los barros, etc., viene acompañado de desesperación, ansiedad y enojo.

De hecho «Keep calm and have acne» no es un meme que nadie nunca haya escrito. Yo diría que mantener la calma y el positivismo, cuando uno sufre de acné, es prácticamente imposible.

Desde muy chica, aproximadamente de unos 12 años, probé todos los dermatólogos de mi ciudad y todos los productos habidos y por haber.  Marcas como Clearasil, Noxema, Sea Breeza, Ionax, Dalacyn, consistían en mi desesperada, pero poco fructuosa, rutina diaria.  Años más tarde cuando viví en Inglaterra investigaba en farmacias y tiendas naturales acerca de nuevos productos avanzados que me pudieran ayudar.  Fue así que por accidente descubrí la aromaterapia, hace 18 años, en un momento de epifanía que me marcó la vida.  El acné fue el principal problema que me acercó a ella, y la Melaleuca alternifolia o el aceite esencial de árbol de té, fue el primero que formó parte de mi botiquín y de mis productos de uso cotidiano.

Mi sorpresa inicial consistió en que cuando lo aplicaba directamente sobre una espinilla, sin importar cuan grande, dolorosa o cargada estuviera, ésta perdía toda su fuerza en menos de 24 horas.  A veces lo usaba en la noche y a la mañana siguiente el barro estaba prácticamente seco.  En aquel entonces yo no entendía por qué, pero observaba que sucedía cada vez, así que no era casualidad.  El barro perdía toda su violencia en mi piel y pronto desaparecía.

Poco a poco me fui interesando más por los aceites esenciales.  Empecé por comprar algunos libros y por su puesto me dirigía de inmediato a su sección de acné.  Ahí siempre me encontraba con la propuesta del aceite esencial de árbol de té.  Sin ser una experta en la materia, recuerdo leer un extracto en el que explicaba que los poderes tan fantásticos del Tea Tree, como se le llama en inglés, estaba en sus propiedades anti infecciosas.  Leí que este aceite es capaz de combatir infecciones de proveniencia viral, bacterial y fúngica, versatilidad muy dificl de encontrar en cualquier otro agente antibiótico.  Leí también que el árbol de té era capaz de disolver la pus sin tener que extirparla, de ahí el efecto tan claro de mejoría cuando se aplica en barros y abscesos.

Un detalle que debes de tener en cuenta es que el aceite esencial de árbol de té es de dificil absorción.  Esto significa que debes combinarlo con aceites que se adhieran a la piel con mayor facilidad, y como ya sabemos, siempre diluirlo en un aceite base.  Por tener el cutis graso y justamente padecer de acné yo privilegio el aceite de jojoba para este fin.  Combinarlo con aceites esenciales ricos en cineol o limonene puede facilitar la absorción y resolver el problema, pero mucha atención con los aceites altos en limonene, que suelen ser cítricos y muy foto tóxicos, es decir, pueden quemar o manchar la piel cuando son expuestos al sol.

El aceite esencial de árbol de té se descubrió inicialmente en Australia, pero hoy en día hay muchos países que lo producen de manera sustentable.  El que yo uso, personalmente, proviene de una pequeña localidad en Kenya, que se ha ayudado con esta increible fuente de trabajo.  Además de las personas que cosechan las hojas, otras muchas trabajan realizando el proceso de destilación de 12 horas por el que éstas deben pasar.  Para que te des una idea de lo laborioso que es, se necesitan 7500 hojas de Melaleuca alternifolia, para obtener 10ml de su aceite esencial.

A pesar de su nombre, el árbol de té no tiene nada que ver con la planta cuyas hojas se secan para hacer el té (Camellia sinensis).  Algunos dicen que el árbol de té adquirió su nombre por el Capitán inglés James Cook, quien en sus viajes por Australia y Nueva Zelanda, infusionaba las hojas de la Melaleuca arternifolia en su desesperación por un sorbo de su bebida de la tarde.

El aceite de árbol de té es medicinal y fresco, su aroma es herbal fuerte, un olor a tierra, un tanto maderoso y bastante alcanforado.  Cuando usas el aceite esencial diluido su poderoso aroma se atenúa y si bien, al principio puede no sentirse tan agradable al olfato, con el uso llegas a amarlo.  Este se convierte en un aroma amigo que puedes reconocer en cualquier parte, e incluso identificar en algunos productos.

Este noble y querido aceite esencial se ha convertido en un compañero de vida para mi.  Durante mi certificación como aromaterapeuta, fue el primero que pude identificar en la olfacción a ciegas y dediqué mucho tiempo a entenderlo más.  En términos químicos se trata de una sustancia compuesta principalmente por monoterpenos y monoterpenoles, casí en partes iguales.  Las moléculas predominantes que podemos encontrar en él son Gamma-Terpinene y Terminen-4-ol.   Tal vez esto no te diga mucho, pero lo menciono porque creo que es importante que entiendas que la aromaterapia es una ciencia química y que los usos terapéuticos que tienen los aceites se detonan simplemente por la composición molecular de las sustancias que contienen.

Desde mi punto de vista, el aceite de árbol de té es un básico del botiquín aromático.

Tenlo en cuenta para tratar pie de atleta, candida, varicela, fuegos, resfríos, cortaduras, gripe, herpes zoster, herpes labial, piojos, piquetes de insectos, comezón, piel grasa, sinusitis, raspaduras, verrugas y tos ferina.  No cabe duda que es un aceite esencial de muy amplio espectro.

Siempre que enfrentes situaciones en que se inmiscuyan bacterias, virus y hongos, alcanza tu aceite esencial de Tea tree.  Estoy segura que sabiendo esta premisa podrás encontrar muchísimos usos para aprovechar sus beneficios.  Por ejemplo, a mí me encanta usarlo en un spray con agua para refrescar mis zapatos después de usarlos todo el día.  Con este spray también puedes rociar tu cuero cabelludo luego de lavarte el cabello, para prevenir la caspa.

Siento una gratitud enorme por este aceite esencial, que verdaderamento logró darle paz a mi corazón en mi batalla contra el acné y que me introdujo a la aromaterapia.  Cuando lo pruebes en diferentes momentos, estoy convencida de que tu también lo amarás.   Y ahora también puedes recomendarlo con seguridad, a quien como yo,  necesite decirle a su piel: ¡Adiós Acné!  ¡Hasta la vista, baby!

Después de haber sufrido tanto con el acné, por fin puedo disfrutar de cuidar mi piel.  Lee esta guía de aceites esenciales para cada tipo de piel.

Lugina

Aromaterapeuta integral apasionada, certificada internacionalmente por AIA y NAHA. Coach estratégico de vida y Practitioner de remedios florales de Bach certificada en Inglaterra, donde inició sus primeros estudios en el ramo holístico desde hace 19 años.  Es emprendedora de negocios digitales e inició SoyAromas en 2016, para convertir la aromaterapia en una experiencia terapéutica emocional, basada en el conocimiento científico de los aceites esenciales. Lugina ama compartir sus conocimientos, viajar, pasar tiempo con la naturaleza, generar negocios en línea, cuidarse física y mentalmente y procurar el bienestar en todas sus vertientes.  Su misión es trabajar con mujeres, brindándoles herramientas de bienestar e inculcándoles la aromaterapia como un estilo de vida, que les ayudará a tener mayor calidad en su presente, aromaterapia de vida, para verse y sentirse mejor.


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