Aromaterapia de Vida - Blog

Abraza un árbol y absorbe su poder sanador

Viajando por las nostalgias de la niñez de una tímida niña, «cuatro ojos» y de piernas muy flacas (¿adónde están ahora?), te cuento que en la casa donde nací, en San José, había un enorme árbol de limón dulce.  Esta es una fruta que tristemente no he llegado a ver aquí en México, pero que es deliciosa.  Es un cítrico del tamaño de una naranja, su cáscara es color verde manzana y cuando la pelas debes de comerla de inmediato porque en pocos segundos deja de ser limón dulce para convertise en amargo, muy amargo. Tan amargo como una toronja.

Lo recuerdo a menudo, a mi árbol de limón.  En mi carrera de aromaterapeuta he llegado a tener flashazos de regresión cuando huelo el aceite esencial de petitgrain, un destilado de las hojas y ramas de varios cítricos.

Fue en este árbol de limón dulce que forjé mi primera relación con las plantas.

Jugaba mucho con él y en él.  Me encantaba subirme a sus ramas para alcanzar los limones, tomarlos, pelarlos y ahí mismo, comerme sus gajos todavía dulces, hasta que las manos me quedaran verdes del aceite de su cáscara.  Me gustaba sentarme ahí a cantar una canción de una tal pájara pinta que se sentaba en su verde limón.  También le quitaba hojitas verdes y me las guardaba en los bolsillitos de mi pantalón de corduroy.  A lo largo del día me gustaba encontrármelas y sentir su fragancia.  Siempre fui muy observadora y sensible a ese tipo de detalles.

Tengo muchos lindos recuerdos con mi árbol de limón.  Si tuviste la bendición de crecer cerca de la naturaleza, seguramente tu tendrás los tuyos con algún otro árbol amigo.  Lo que sí es cierto es que no recuerdo, de pequeña, haberle dado nunca un abrazo.

Cuando cursas estudios de aromaterapia, aprendes a apreciar las plantas y la naturaleza de una manera especial.  Vivir en Ciudad de México hace que cada momento verde sea aún más preciado.  Ahora me gusta caminar descalza en cualquier pedacito de pasto verde y tierno que me encuentre cuando salgo a caminar y, por recomendación de alguna terapeuta holística new age, alguna vez llegué a cumplir con la tarea de abrazar un árbol para mantener alineados mis chakras. : )

Hoy en día existen estudios mucho más ciéntificos que demuestran que los árboles pueden ser de gran ayuda en adultos y niños con déficit atencional, depresión, enfermedades de la mente y hasta simples jaquecas.  También se ha demostrado que, luego de interactuar con la naturaleza, nos mejoran los niveles de concentración y tiempos de reacción cognitiva.

En un libro que tengo la fortuna de estar leyendo, Blinded by Science, el científico Matthew Silverstone, asegura que las habilidades cognitivas y emocionales de un grupo de niños investigado, han mejorado significativamente cuando han sido sometidos a juegos al aire libre, en los que se involucraba la naturaleza de las áreas verdes.

Su explicación apunta a que cuando el entorno vibra energía natural,  pura y orgánica, las personas empiezan a vibrar en la misma frecuencia y su comportamiento psicológico y fisiológico presenta cambios.  Cuando tocamos un árbol, su patrón vibracional de energía afecta el comportamiento biológico de nuestro cuerpo, llevándolo a una alineación energética sanadora.

Las plantas y los árboles facilitan la limpieza y absorben toda la negatividad y el estrés acumulado por los seres humanos.  Así que abrazar un árbol no debe ser solo el consejo de algún terapeuta alternativo no tradicional.  La bella y cariñosa acción de abrazar un árbol nos puede traer beneficios a todos.

Te invito a tomar un pequeño paseo por algún parque cercano o alguna calle con un camellón arbolado.  Elige tu árbol.  Míralo bien.  Tócalo poco a poco.  Siente su energía y ponte en contacto con las razones por las que elegiste ese árbol y no otro.  Comunícate con él y cuando estés listo, abrázalo.  Abrázalo fuerte y de frente.  Dicen que los árboles tienen un frente y una espalda.  Cuando lo veas lo vas a saber.  Quédate cerca de él durante algún rato.  Rodéalo.  Recuéstate a él espalda con espalda.  Medita con él sobre toda la riqueza que te provee a tí, al parque, a esa calle, a la cuadra, a tu colonia, no solo la riqueza visual de embellecer, pero tambien las propiedades de sanación que aporta, la limpieza del aire, el lugar de juego de los niños, la casa de los pájaros, la fábrica de oxígeno, y por qué no, también la aromaterapia.  Pon tus manos sobre su tronco y ábrete a la sabiduría que él tiene para tí y cuando estés listo para irte extiéndele tu mayor agradecimiento y espera a que él te lo conteste, en tu mente.

Experimenta las poderosas propiedades sanadoras de estar junto a uno de estos increibles, libres y naturales terapeutas y siempre que puedas trabaja para protegerlos, conservarlos, disfrutarlos y enseñar a los más pequeños a quererlos y respetarlos, a forjar una bella amistad, como yo lo hice con mi árbol de limón.

¿Quieres seguir leyendo?  Hablando de abrazos déjame compartirte este pensamiento muy íntimo.

Lugina

Aromaterapeuta integral apasionada, certificada internacionalmente por AIA y NAHA. Coach estratégico de vida y Practitioner de remedios florales de Bach certificada en Inglaterra, donde inició sus primeros estudios en el ramo holístico desde hace 19 años.  Es emprendedora de negocios digitales e inició SoyAromas en 2016, para convertir la aromaterapia en una experiencia terapéutica emocional, basada en el conocimiento científico de los aceites esenciales. Lugina ama compartir sus conocimientos, viajar, pasar tiempo con la naturaleza, generar negocios en línea, cuidarse física y mentalmente y procurar el bienestar en todas sus vertientes.  Su misión es trabajar con mujeres, brindándoles herramientas de bienestar e inculcándoles la aromaterapia como un estilo de vida, que les ayudará a tener mayor calidad en su presente, aromaterapia de vida, para verse y sentirse mejor.


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