Aromaterapia de Vida - Blog

Yo intenciono, tu intencionas, él o ella intenciona…

“Un día antes de tu cita te llamaré para que acordemos tu intención”, les digo a las clientes que me visitan en consulta. “¿Qué es eso?” me preguntan la mayoría de las veces. Usualmente lo más difícil es definir aquello que queremos.

Lo digo por experiencia propia. Hace algunos años tuve una entrevista con un coach empresarial que contrataron en la compañía donde yo trabajaba. Después de charlar con él por una hora y estar totalmente convencida de haberle explicado mis metas personales, laborales y lo que deseaba alcanzar específicamente en esa empresa, él me dijo: “Muy bien. Ya que sé lo que no quieres, por qué no intentas ahora decirme lo que quieres.” …What? En ese momento me di cuenta que mi manera de definir la carrera y vida que quería era un constante: no quiero esto, no quiero aquello, nunca quisiera aquello otro, jamás aquello. Esa entrevista fue crucial para verme a mi misma y entender que mi auto proyección siempre la realizaba en el espejo de la negatividad.

A pesar de esa lección, todavía me tomó años entender que todo lo que “no” queremos es lo que atraemos. Funciona como un imán. Todo es cuestión de energía y polaridad. Ahora, en todo el trabajo energético y emocional que hago con mis clientes, la intención positiva es el principio y base de todo. Nuestra mente es la verdadera conductora del tren de nuestra vida. Nuestros pensamientos, palabras y acciones crean realidad, y para influir positivamente sobre ellos, hay que tener mucha consciencia y aprender a definir correcta y positivamente nuestros manifiestos.

El lenguaje y la costumbre nos juega un poco en contra. Admito que a veces es difícil “intencionar” en positivo. Sí, estoy consciente de que este verbo ni siquiera existe, pero más y más lo escucho en mi medio y aunque soy muy respetuosa del lenguaje correcto, e intento ser responsable con las palabras que elijo, me gusta usarlo.

Intencionar…es eso que quiero que hagas antes de tener una experiencia aromática conmigo.

Intencionar es definir, en positivo, eso que deseas lograr con determinada acción, en determinado lapso, bien claro, sin rodeos, bien conciso, bien valiente y sin reservas.

Cuando explico esto a mis clientes, normalmente me dicen: “aaaaaaah!”, seguido de una lista interminable y desorganizada de cosas que no quieren, totalmente como la mía de hace algunos años. De entrada las escucho con amor. Yo soy cada una de ellas. Nos reflejamos fielmente. Luego de forma estructurada, intento que acotemos la lista, priorizando lo más urgente y lo más importante, para la primera cita, y anotando posibles intenciones futuras, para trabajar más adelante en las siguientes visitas de meses posteriores.

Hoy, tal y como hago con cada cliente, antes de su cita, a punto de terminar el año 2018 y de aterrizar en zona 2019, te quiero invitar a tomarte algunos minutos que pueden hacer la diferencia entre tus buenos deseos y tus intenciones para el año que empieza. Seguramente tienes mucho que preparar o que arreglarte para esta noche, pero antes, regálate 20 minutos para ti, para que intencionemos, conciso, concreto, valiente y en positivo, lo que Sí quieres en el 2019.

Como siempre digo, todo lo que hagas desde el corazón, queda mejor si se hace acompañado de tus aceites esenciales. Recuerda que ellos son como los audífonos para escuchar la música del alma. Así que prepara rápidamente ese difusor con unas 5 a 7 gotas. Enciende tu música relajante y alegre y toma papel y lápiz.

¿Importa que sea un aceite esencial en especial? No realmente. Recomiendo que en este momento invites a ese amigo, a ese aceite esencial favorito, cercano a tu corazón. Ese que me describiste cuando te inscribiste en mi blog y que dice tanto de ti.

Huélelo. Siéntelo. Salúdalo y agradécele lo que viene a aportarte y a decirte sobre ti misma en este momento. Definir correctamente una intención es un principio muy poderoso cuando trabajamos con herramientas para mover la energía, como nuestros aceititos. Sacar tu intención de tu alma, o de tus pensamientos, y ponerla en palabras, le da voz y vida a tu propósito, brindándole aún más fuerza y haciéndolo más poderoso.

Definir una intención es mucho más fácil de lo que en principio parece, a pesar de nuestros malos hábitos al hablar en negación. Empieza por decidir la experiencia que deseas crear o lo que deseas ser o alcanzar. Luego redacta una frase en afirmativo, sin usar ningún tipo de negación, tal y como si ya lo hubieras conseguido. Usa verbos como “soy” o “tengo” y evita verbos como “deseo” o “quiero”. Por ejemplo, si quieres intencionar prosperidad, afirma: “soy próspera”, en lugar de “quiero ser próspera”. Adicionalmente toma en cuenta que el uso de la palabra “Yo”, al lado de la intención le brinda un tanto más de “power” a tu intención. Así: “Yo soy próspera”, con esto creas una experiencia de “ser”, no solo de querer.

Por último, luego de crear tu frase de intención, termina con un agradecimiento por lo que vas a obtener, como si ya lo hubieras logrado alcanzar y espera un par de instantes con ese pensamiento, como si dieras tiempo a que el Universo te conteste imaginariamente: “De nada.” “Con gusto.” “Concedido.” “Es un placer.”

Termina tu nota de intención, agradece a la vida por las experiencias que te brindó durante el año que termina y por las que vendrán.

Y ahora sí, como dijo alguna vez un presidente electo en mi país, y ahora es una frase muy utilizada por los ticos: “¡A celebrar carajo!”

Desde casa de mis padres en Costa Rica, te mando un abrazo enorme hasta donde estés, y te deseo un año de prosperidad inmensa, días llenos de aromas, bienestar y sanación profunda.

Gracias por estar siempre.

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