Historias de Lu

Silla vacía

Soy de las personas que no se detienen por estar sola. Muchas veces he salido a caminar, ido a conciertos, al teatro, he viajado, tomado vacaciones, salido a la carretera, ido a cenar, a comer, a tomar el té estando sola.
Si bien es algo que he aprendido a disfrutar, siempre hay un momento incómodo, al llegar a un lugar sola, y a pesar de que te ven llegar sin nadie más te preguntan: «¿Cuántas personas van a ser?» Siempre es más complicado tragarte tus demonios para contestar «Solo una», a que si te preguntaran «¿Mesa para uno?» y tu les pudieras contestar con un simple «Sí».
En todo caso, lo que quiero contar es que salir con mi chica favorita no es nada extraño, pero en este tipo de vida la introspección es tan constante que a veces cuando salgo con ella, no es raro y en especial últimamente, que me haya encontrado conversándole a la silla vacía.
«Vas a venir o no vas a venir?» «Sabés que te estoy esperando.»
«Tomo mi té y disfruto de esta tarde, como disfruto cada momento del ahora y de lo que soy, pero quiero que sepas que ya te estás tardando!» «No, no estoy enojada con vos! Ni siquiera te conozco.» Lo único es que quiero que sepas, que sé que sabés que ya espero que me encuentres». «Estoy lista».
Se acerca el mesero y le pido otro té.
Este es para la silla vacía.
Sé que vendrás.

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