Aromaterapia de Vida - Blog

Mis Preciosas Piedras

Hoy les cuento este cuento, que no es de princesas, ni de castillos, ni de piedras preciosas, pero si de preciosas piedras, que serán un tanto menos preciosas que las otras, pero mucho más preciosas para mi.

Hace algunos años tuve que someterme a una miomectomía laparoscópica. Fue una operación compleja, ya que además de esta cirugía, en teoría menos invasiva, también me cortaría la cuchilla del cirujano, para al mismo tiempo extirparme un quiste de ovario. Desde muy joven, mi aparato reproductivo ha sido un estuche de este tipo de monerías, así que no era mi primera operación, pero, como esas cosas que nunca pasan, esta vez la cirugía se me juntó con algunos acontecimientos de alta emocionalidad: La navidad y la inminente, pero muy anunciada y planeada, ruptura de una relación estéril, que lamentablemente se adelantó, terminando de la forma menos deseada.

Segura de la importancia que mi energía tendría en lograr una pronta recuperación. Traté de manejar mi enojo y mi decepción, por la relación fallida, mis inseguridades al empezar de nuevo una vida de soltera, aunado a mi preocupación por tener que guardar reposo y no poder cumplir con mi hábito de hacer ejerció, y al enorme terror que me suponía entrar al quirófano, en un momento de tanta angustia y soledad.

Salí de la operación como suele una salir. Con mucho dolor, poca movilidad, el abdomen inflamado a niveles sorprendentes, el vientre desfigurado por una nueva cicatriz y tejidos flácidos colgando. Todas mis pesadillas hechas realidad.

Los cuidados post quirúrgicos me pedían caminar mucho. Así que me puse los tenis y me convertí en una especie de Forrest Gump de Polanco, recorriéndomelo de punta a punta y algunas veces, agregando un zigzag de pequeñas calles, para sumar kilómetros a mi recuperación. Caminaba de día y caminaba de noche.

Fue así como descubrí una pequeña tienda de cositas Nueva Era, en una de las callecitas más perdidas de Polanco. En el día, me llamaba la atención su música, las campanas de viento y el aroma a incienso que salía por la puerta. De noche, me detenía y me acercaba al escaparate para ver que chucherías se veían adentro. Ahí, vi anunciado que realizaban limpiezas de chakras y sentí que era lo que necesitaba. Me causó mucho interés e intriga. Me lo llevé en la mente. La mañana siguiente decidí entrar a preguntar y salí con una cita para mi primera limpieza de chakras.

Como vivo sola en México, sentí emoción por contarlo en el chat familiar, provocando las carcajadas de todos. Mi sobrina doctora lideró la orquesta de risas y bullying, asegurando que los chakras no existen y convirtiendo mi esperanza y mi fe en algo irracional.

A pesar de ello, cuando llegó el día para la alineación de chakras estuve ahí muy puntual. Pasé a un pequeño cuartito que se encontraba en la trastienda y seguí las indicaciones de mi “Shamán”, o como se le llame a las personas que realizan estas prácticas, acostándome sobre la camilla de masaje.

Con un péndulo, recorrió en silencio cada uno de mis ‘supuestos’ chakras. Yo le preguntaba lo que hacía, mientras me debatía entre creer o salir corriendo. Me explicó que era la forma de saber cuáles de mis chakras se encontraban bloqueados.

Elemental, mis queridas Fems. Mi chakra cerrado era el primero, el base, el centro energético que controla la sexualidad, los órganos reproductivos, el sentirse enraízado. Este es el chakra que se sale de balance cuando se apodera de nosotros la inseguridad, el miedo, cuando canalizamos nuestros poderes hacia el más primitivo de los instintos, el de supervivencia y hacia nada más. La frustración, la impotencia y el enojo son las emociones que se manifiestan cuando esta puerta energética coloca el cartel de “CERRADO”.

Cuando me lo explicó, no lo podía creer. Sentía que estaba describiendo mi estado y mi sentir exactos de aquellas semanas. El shamán hizo sonar una especie de gong oriental, acercándolo a mi vientre. Luego colocó varias piedras sobre mi cuerpo, apagó la luz, y me dejó tendida ahí, de brazos estirados y separados del cuerpo, adornada con cristales de colores cual árbol de navidad, al son de la música tibetana y de cánticos de mantras.

Cortesía de mis preconcepciones, no estoy segura de que la experiencia hubiera sido del todo placentera. En mi búsqueda espiritual me he topado con experiencias bizarras y esta no fue la excepción. Afortunadamente la eterna positiva y soñadora que vive en mí, eligió seguir y confiar.

Una vez terminada la supuesta limpieza, mientras saldaba la cuenta en la caja, el shamán se acercó a mi con una piedra de color rojo ocre en su mano. Me la mostró, sosteniéndola entre índice y pulgar, y me dijo que era un regalo. Me recomendó llevarla conmigo a diario, mientras transitaba esa situación. La limpió para mi, y me explicó de qué manera yo podría hacerlo. La metió en un saquito de tela rojo. Y me la dio.

¡Mi primer cuarzo!

Muy ajena a lo que aquella primera piedra abría en mi vida, me fui caminando a casa con mi pequeño saquito de tela. En su interior, un jaspe rojo. No lo entendía mucho, pero se sentía bien.

Empecé a usarla a diario, durante el día escondida en mi ropa interior. Durante la noche dormía conmigo. Al principio me metía en la cama, la colocaba sobre mi herida y me quedaba inerte, hasta quedarme dormida. Más adelante, simplemente la tomaba en mi mano y me dormía. Me volví experta en lunas, esperando la noche en que le daba un baño de sal y luz de luna llena, para limpiarla y recargarla. Nos hicimos muy amigas. Me brindó contención, compañía y esperanza. Fue lo mejor que salió de aquella limpieza de chakras, y a la larga también, de aquella cirugía.

Con un poco de investigación, pronto mis cuarzos fueron dos. Decidí adoptar un cuarzo rosa, y presentárselo a mi jaspe rojo, para que se hicieran compañía. Ellos se volvieron inseparables y yo estaba fascinada con “mis piedras”, como solía llamarles en aquella época.

Mi recuperación fue más que eso. Considero que pasar por todo aquello fue un re florecer en mi vida. En pocas palabras, mi felicidad y plenitud pasaron al siguiente nivel. Me llené de energía positiva, pronto recuperé mi figura y mi estado físico, retomé el ejercicio, y así me seguí haciendo amiga de los mágicos y hermosos cristales.

Desde entonces mi colección ha crecido. También he complementado mi biblioteca con interesantes tomos, que explican el por qué de sus poderes energéticos, relacionados con la forma en que el mineral almacena la vibración de la luz y de la tierra.

Como aromaterapeuta clínica, trabajo y vivo con aceites esenciales, pero siento que los cuarzos han sido un gran complemento en mi vida y en mi hogar. Aunque no me considero aún experta, me encantaría y me preparo para nagregarlos a mi práctica en un futuro cercano.

Si te intrigan, te llaman la atención, o te apasionan estas preciosas piedras, encontrarás útil saber que además de transmitirte su energía mediante el contacto directo con tu cuerpo y piel, ya sea de manera cotidiana, sosteniéndolos en tu mano durante un evento o junta importante, llévandolos cerca de tu corazón, escondidos en tu sostén; o para fines específicos, colocándolos sobre tus chakras, o sobre una zona determinada que requiera de su apoyo, mientras te relajas reposando acostada, los cuarzos también pueden ser utilizados para energizar el agua.

Para ello, sumerge el cuarzo seleccionado en un tazón con agua pura. Déjalo reposar y transferir su sutil energía al líquido de vida, durante un mínimo de 7 horas, idealmente bajo la luz de la luna llena. Si lo dejas a la intemperie, asegúrate de que el tazón esté tapado adecuadamente para que no se ensucie su contenido.

Guarda tus cristales en pequeños saquitos de tela. Puedes dejarlos sueltos dentro de un solo saquito o pañuelo. También puedes usar una bandeja (tipo Ferrero richer) para organizarlos (mira mi Instagram @Soy_Aromas). Eso sí, coloca la bandeja dentro de un saquito de tela como los que se utilizan para guardas zapatos. Los saquitos de tela cerrados evitan que los cuarzos se contaminen con energía negativa de otras personas y del ambiente.

Finalmente, te comparto mis rituales mensuales, para limpiar los cuarzos, usando la energía de la luna llena y algo de aromaterapia.

Prepara un tazón de vidrio con suficiente sal de grano para cubrir la totalidad de tus cuarzos y déjalos ahí hundidos durante toda la noche, bajo la luna llena. La sal los limpia y la luna los carga. Si lo deseas, Agrega algunas gotas de aceite esencial de lavanda a la sal, durante el baño mensual de luna. Esto puede ayudar a que los cristales se purifiquen a profundidad.

La mañana siguiente, sacúdelos con un cepillo de dientes (que uses solo para este fin) y vuélvelos a colocar en un recipiente de vidrio, ahora cubiertos con miel, y algunas gotas de aceites esenciales empedradores, todo el día bajo el sol. La Luz del sol termina el proceso de carga energética, la miel, atraerá la abundancia de todo aquello que intenciones y los aceites esenciales complementarán la energía.

Algunos aceites esenciales que puedes usar para empoderar tus cuarzos son:

Jazmín, Rosa, Sándalo o Ylang ylang. El ente energético de los cristales realmente disfrutará de la energía de estos aceites.

Los cristales que se usan en el cuerpo, deben ser atomizados todos los días o incluso varias veces al día, ya que estos absorben los ataques energéticos de la jornada. Especialmente cuando estás en ambientes con fea energía, cuando te encuentras con personas que te vibran mal, si pasas por situaciones o días de mucho estrés, o si te llegaras a sentir agotada, sin energía o como sit e fueras a enfermar.

Para esta atomización te recomiendo preparar un spray con agua, un poco de alcohol, y aceite esencial de lavanda. Combina esto en una botellita de spray de unos 20ml. Llénala de agua con una cuarta parte de alcohol y 12 gotitas de aceite esencial de lavanda (Lavandula angustifolia).

Este y todos los demás aceites esenciales están disponibles en mi tienda online, de las marcas Absolute Aromas (Inglaterra) y Pranarôm (Bélgica). Excelentes en precios, extraordinarios en calidad.

Compruébalo en SoyAromas.com/tienda/

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Cuéntame sobre tu experiencia con los cuarzos y preséntame a los tuyos.

Siempre contestaré todos los comentarios y preguntas.

«tirín tirín» Es el sonido que hace la puerta cuando tú entras a mi tienda online.

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