Aromaterapia de Vida - Blog

La noche de la sopa de calabaza

Los que me conocen bien, saben de mi falta de habilidades para cocinar. Sin embargo, como nunca me quedo de brazos cruzados ante las áreas de oportunidad, hace algunos años y con un enorme esfuerzo económico, invertí en un Robot de Cocina alemán, llamado Thermomix. Este maravilloso aparato, entiende que mis frustraciones con la cocina obedecen a todo tipo de desaciertos, accidentes y platillos incomibles que acabaron en la basura. Me facilita tanto la labor, que básicamente yo solo le tiro adentro los ingredientes, casi sin picarlos, y a veces hasta sin pelarlos, y él los pesa, los pica, los mezcla y los cocina, y me regresa una receta deliciosa, totalmente terminada, lista para servir.
Todos los octubres, el mes de la calabaza, suelo preparar varias recetas con este ingrediente, porque no se consigue en otras épocas del año, así que además del pan de calabaza que les mostré hace unos días, preparé una deliciosa sopa. En los ingredientes que la Thermomix me pedía, se encontraba un trozo de jengibre. Como no tenía jengibre en casa, decidí volverme loca y agregar una sola gota de aceite esencial de jengibre. Nunca habia cocinado con mis aceites esenciales. Te imaginarás que como aromaterapeutas clínicos no nos entrenan para cocinar con aceites esenciales. Lo que es más, tampoco somos partidarios de su ingesta y la evitamos y detraemos a la gente de hacerlo indiscriminadamente. A pesar de eso, se trataba de un litro de sopa, en la que había una cosiderable cantidad de aceite de oliva, por lo que bajo la química de estos dos hechos, me animé a usar una, una sola, gotita de jengibre, sin confesar esta información a mi pareja, quien esperaba la sopa, con buen apetito y desde el sillón empezaba a comentar que los aromas que salían de la cocina estaban muy buenos.
Finalmente serví la sopa, mientras pensaba que fue un error lo de la gota de aceite.  Una cocinera tan poco hábil como yo, debía siempre apegarse a la receta y no hacer experimentos que basados en evidencia, el 99% de las veces me salen mal….. La serví igual, sin decir nada.  Mi pareja la probó.  Yo me quería meter debajo de la mesa. Las habilidades que él tiene en la cocina, no solo sobrepasan las mias lejos, sino también la de todos mis vecinos y el resto de la cuadra juntos. Es decir….en cuanto a comida se refiere, él tiene con qué opinar.
Yo lo miraba de reojo.  Parece que le gustó. Tomaba otra y otra cucharada. A la cuarta cucharada se detiene y me pregunta: ¿qué ingredientes le pusiste a la sopa?.
Yo pienso: Me descubrió….lo único que le falta es que la cabecita de aromas de su novia, además de poner aceites y frasquitos, por donde quiera que pasa, ahora lo envenene poniendo aceites esenciales en la comida.
Le dije los ingredientes, tratando de aparentar naturalidad, omitiendo el hecho de que el jengibre era gota y no trozo.
-Se le siente mucho el jengibre, me dice, habría que ponerle un poco menos para que no demerite el sabor de la calabaza.  A fin de cuentas es una sopa de calabaza, no de jengibre, seguía, como queriendo inculcarme alguna cosa del arte culinario.
Yo para mis adentros: «¡Pero si solo puse una, una sola gota, en todo un litro de sopa!»
Haciendo mis cálculos matemáticos aromaterapéuticos, reconocí, también para mis adentros, que extraer una gota de aceite esencial de jengibre requiere muchos más gramos de jengibre de lo que pedía la receta.
En efecto, los aceites esenciales son tan concentrados que por eso no se recomienda su ingesta.  No solo el sabor está concentrado.  También los componentes químicos que le dan sabor y olor, y esto no es un tema que una aromaterapeuta clínica desconozca.  En efecto, la sopa estaba pasada de gusto a jengibre.  Y esa noche, Octubre perdió su sabor a calabaza.
Mientras los dos tomábamos la sopa de nuestras cucharas, en un diálogo de sorbos, mi cabeza seguía dando vueltas al tema: «Pero no se puede partir una gota por la mitad, aunque pensándolo bien podría poner la gota en una cuchara y de ahí separar solo un poco para la sopa.  O podría dejarme de experimentos y bajar a la tienda de la esquina por un pedazo de jengibre.»
Cuando levanté la cabeza y salí de mi proceso mental, Ricardo se servía otro plato.
A mí me encantó el sabor a Jengibre, me dijo.
¡Yeeeey!, pensé.
Ese fue el momento en el que probablemente debí decirle que era aceite esencial, pero no lo hice.  Creo que no quise que desconfiara con que iba a seguir haciendo experimentos con aceites esenciales durante las próximas veces que cocine algo para él, siendo que estas ocasiones suelen ser tan escasas. Así que, si por casualidad estás leyendo esto: ¡Seamos felices!
Toda esta historia vino, a que hoy, encontré un libro que trae algunas recetas de cocina que utilizan aceites esenciales.
No se sorprendan si en el futuro, yo, con mi humilde, limitada o casi inexistente habilidad culinaria, les termine compartiendo por aquí algún tip de cocina.
Sopa de Calabaza según Thermomix, con variación SoyAromas:
120 gr. de cebolla
1 diente de ajo
75 gr. de apio
30 gr. de aceite de oliva extra virgen
600 gr. de calabaza
400 gr. de agua
1 cucharadita de sal
100 gr de leche descremada
1 pellizco de pimienta blanca
1/2 gota de aceite esencial de jengibre, ¡sí, solo media!
Nota: si utilizas una gota entera, cambia el nombre de la sopa a Sopa de Jengibre

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Cuéntame sobre tu experiencia con los aceites esenciales, y si has cocinado con ellos.

Siempre contestaré todos los comentarios y preguntas.

Autora: Lugina Quirós

Aromaterapeuta clínica apasionada y nerd, certificada internacionalmente por AIA y NAHA. Coach estratégico de vida y Practitioner de remedios florales de Bach certificada en Inglaterra, donde inició sus primeros estudios en el ramo holístico desde hace 19 años. Es emprendedora de negocios digitales e inició SoyAromas en 2016, para convertir la aromaterapia en una experiencia terapéutica emocional, basada en el conocimiento científico de los aceites esenciales. Lugina ama compartir sus conocimientos, viajar, pasar tiempo con la naturaleza, generar negocios en línea, cuidarse física, mental y espiritualmente y procurar el bienestar en todas sus vertientes. Su misión es trabajar con mujeres, brindándoles herramientas de bienestar e inculcándoles la aromaterapia como un estilo de vida, que les ayudará a tener mayor calidad en su presente, aromaterapia de vida, para verse y sentirse mejor.

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